Soncillo, capital del Valle de
Valdebezana, formó parte de un intento formal de reintegración en la provincia
de Cantabria (entonces Santander) en el siglo XIX.
La división provincial de 1833:
Con la reforma territorial de Francisco Javier de Burgos y del Olmo (Motril,
Granada, 22 de octubre de 1778-Madrid, 22 de enero de 1848), el Valle de
Valdebezana (junto con Alfoz de Bricia, Alfoz de Santa Gadea y la Hoz de
Arreba) quedó separado de la provincia de Santander y fue anexionado a la
provincia de Burgos.
Esta frontera rompió los lazos
tradicionales de estas poblaciones, históricamente muy ligadas a la cultura y
la vida montañesa
La carta de reclamación de 1838:
Solo cinco años después, en 1838, se redactó un manuscrito histórico promovido
por Antonio Sainz de la Peña en representación de estas jurisdicciones. El
documento iba dirigido al Jefe Político de Santander pidiendo el reingreso en
dicha provincia. El argumento identitario: En el texto, los habitantes de la
zona argumentaban firmemente que "nunca pertenecieron a Burgos ni deseaban
pertenecer", reivindicándose a sí mismos con orgullo como
"montañeses". El documento original de esta petición se custodia
actualmente en el Archivo Histórico de Cantabria.Pese a este y otros intentos
posteriores por recuperar su adscripción del norte, las reclamaciones no
prosperaron, consolidando los límites actuales que dejan a Soncillo y su
entorno en el norte de Burgos, en un territorio que popularmente se sigue
conociendo de manera informal y cultural como la "Cantabria
Burgalesa"
https://lacantabriaburgalesa.wordpress.com/page/21/
Tienen un farmacéutico catalán Joan Lluís Rom i Vallverdú:
Y, unos roscos “ peculiares “ que
se reparten a demanda en las poblaciones que carecen de panadería, tienda o supermercado,
pescadería y carnicería.
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